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Lamentable la caída de la Inversión Extranjera Directa

Juan Carlos Guerrero Fausto

Es lamentable e injustificable la caída de la Inversión Extranjera Directa (IED) en nuestro Estado, en el Partido de la Revolución Democrática (PRD), manifestamos lo ineficiente que ha resultado la estrategia del Gobierno Estatal para revertir estas pérdidas económicas.

En nuestro partido siempre haremos hincapié en señalar los descuidos de nuestros gobernantes, por eso reprobamos con absoluta firmeza el que Jalisco atraviese por este estado de desaceleración económica en la Inversión Extranjera Directa, al haber pasado del lugar seis al sitio número doce, ubicando a Jalisco por debajo de nuestros estados vecinos Guanajuato, Querétaro y Aguascalientes.

Hacemos un llamado responsable ha que el Gobierno Estatal ponga en acción de forma inmediata una estrategia puntual y efectiva que evite que los efectos secundarios de esta desaceleración sigan repercutiendo en la calidad de vida de los jaliscienses de manera directa e indirecta. En el PRD queremos contribuir para revertir esta vergonzosa caída económica, por lo que de manera enérgica al exigimos al Gobierno Estatal deje de ser un gobierno de cúpulas, para pasar a ser uno de estrategias, de acciones que beneficien la economía de Jalisco. Recalcamos que este gobierno no ha cumplido en tiempo y forma con las necesidades de los jaliscienses en cuanto a generación de empleos.

En el PRD pondremos todo nuestro empeño en hacer de Jalisco un Estado competitivo, coherente en sus estrategias económicas, que trabaje para estar en los primeros lugares de generación de empleos mejor remunerados que le brinden seguridad económica a los jaliscienses. En nuestro partido seremos vigilantes de que Jalisco no permanezca otros 18 años sumergido y flagelado en la zozobra económica.

Juan Carlos Guerrero Fausto
Presidente del Comité Ejecutivo Estatal
PRD Jalisco
“Democracia Ya, Patria para Todos”
Guadalajara, Jalisco a 16 de Enero 2014.

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Increíble y vergonzoso que se acuse de daños a un menor de edad.- Dip. Fed. Verónica Juárez Piña

Verónica Juárez Piña

INCEÍBLE Y VERGONZO QUE SE ACUSE DE DAÑOS A UN MENOR DE EDAD QUE FUE ATROPELLADO EN QUERÉTARO: VERÓNICA JUÁREZ PIÑA

• Se sumó al llamado de la Comisión de Derechos Humanos del Estado para que se investigue el actuar del Ministerio Público y peritos que responsabilizaron al menor de edad
• Debieron proteger de manera prioritaria sus derechos, afirmó la Presidenta de la Comisión de los Derechos de la Niñez de la Cámara de Diputados
Como “increíble y vergonzosa” calificó la Presidenta de la Comisión de la Niñez de la Cámara de Diputados, Verónica Juárez Piña, la acusación de la Procuraduría General de Justicia de Querétaro que declaró culpable a un niño de 4 años por causar daños a una camioneta que lo atropelló mientras jugaba con su bicicleta al interior de una privada en donde vive.

“Esto no es posible y es verdaderamente increíble que se esté culpando al menor y más aun cuando hay algunos señalamientos de que la persona que lo atropelló iba a exceso de velocidad y, además, se le responsabilice de “no ceder el paso”, lamentó la diputada.

Juárez Piña se sumó al llamado de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) quien pidió se dé seguimiento al caso y se investigue el actuar de las agentes del Ministerio Público y del perito que atendieron el caso. “Podríamos, dijo, estar ante una situación de tráfico de influencias y/o corrupción”.

Insistió que se debe ampliar la investigación ya que la CEDH determinó que hubo inconsistencias, además de que “no se protegieron los derechos del menor de edad, aspecto que de manera primordial debieron atender las agentes del Ministerio Público”, destacó.

De igual manera externó su beneplácito por la actuación de la CEDH quien emitió una recomendación a la PGJE por violar los derechos humanos del menor de edad y que la dependencia se haya comprometido a analizar la recomendación y a revisar el caso.

Diputada Federal Verónica Juárez Piña

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Posicionamiento Reforma Político Electoral.- Dip. Enrique Velázquez

Enrique Velázquez

Esta reforma política está lejos de ser perfecta. Le sobran muchas cosas y le faltan muchas otras. Tal vez tengo más razones para oponerme, que razones para apoyarla. Sin embargo, no le podemos quitar un mérito muy importante a la reforma: tumba uno de nuestros mitos que más daño le han hecho a nuestra incipiente democracia, la no reelección. Yo nací en un México donde era imposible pensar en reelegirse, simplemente era visto como una codicia del poder. El fantasma de Porfirio Díaz seguía presente. Nadie veía a la reelección como un mecanismo para premiar y castigar a los gobernantes, sino como una estrategia para eternizarse en el poder. Adelanto que esta es la razón que me mueve a apoyar la reforma política y votar a favor de ella, sin embargo eso no quiere decir que no tenga muchas objeciones por la forma cómo fue negociada y tampoco comparto muchas de las modificaciones que se acordaron. Por lo tanto, al no poder hacer reservas particulares, hablaré en mi intervención sobre los puntos que juzgo como retrocesos de esta reforma política.

Esta reforma política nació con un pecado original. No es que la naturaleza de la reforma o los objetivos de la misma no sean fundamentales para nuestra democracia, sino que fue fruto de una negociación que le dio la espalda a los intereses de los mexicanos. En la mesa de debate nunca estuvieron presentes los reclamos de los ciudadanos, sino solamente las ambiciones de dos partidos políticos. En la oscuridad y sin pleno aviso, el PAN y el PRI se intercambiaron reformas de su interés sin tomar en cuenta la opinión de los mexicanos. El PRI quería una reforma energética privatizadora y hecha a medida de los empresarios extranjeros, y el PAN le entregó todos sus votos en el Congreso a cambio de una reforma política a medias. Como pasó en tiempos de Carlos Salinas de Gortari, donde se vendió una parte del país a precio de remate, y donde el PAN fue un obediente aliado. En el PRD siempre condenamos esta complicidad del PRIAN, siempre ávido de
privatizar y de poner en rebaja la propiedad que es de todos los mexicanos.

Y no lo decimos sólo nosotros. No es una realidad que hayamos inventado. Todos nos dimos cuenta de esa negociación de espaldas a los ciudadanos. Cito a la consejera electoral del IFE María Marván: “Esta reforma pone fin a una era electoral, porque es la primera reforma política desde 1977 que no se negocia en sus términos ni en sus méritos; una reforma que no se da sus tiempos propios y que utiliza como palanca para catapultar otras decisiones que nada tienen que ver con la vida democrática y la organización del pluralismo. Se hizo de esta reforma una ficha de cambio que se juega en la pista de una confusa reforma energética”.

Al final, la reforma política fue limitada. No se respetaron los acuerdos que hicieron PRD y PAN cuando se propuso el año pasado verdaderamente ir a fondo en la reestructuración del sistema político. Quedó fuera la vital segunda vuelta, clave para darle legitimidad al Presidente de la República. Nosotros proponíamos algo más que un mero retoque institucional, queríamos un cambio de régimen. Sabemos que el presidencialismo mexicano está agotado, ya no sirve para tomar las decisiones que necesitamos.

Y en paralelo a la disfuncionalidad de nuestro sistema político, no podemos negar que nuestras elecciones tampoco representan verdaderamente a los ciudadanos. Sólo basta con ver la encuesta dada a conocer por Latinobarómetro donde México es el país latinoamericano que menos cree en la democracia. En el mismo sentido, México es el segundo país en América Latina con mayor disminución de apoyo a la democracia en el periodo 1995-2013. Los mexicanos ya no creen en los políticos, ni en los diputados, ni en la policía ni en ninguna institución representativa. ¿Y cómo pedirle a los ciudadanos no pensar así cuando gobernadores se enriquecen a diestra y siniestra sin rendir cuentas? ¿Cómo podemos pedirles que
piensen distinto si ven que un delito electoral tan flagrante como el Pemex Gate queda impune?

Una reforma electoral de profundidad debería de tener dos objetivos: hacer más eficiente nuestra democracia, por un lado; y, por el otro, hacer que los ciudadanos se sientan mejor representados en las instituciones políticas. No puedo decir que no hay avances en ambos rubros; sin embargo, también vemos en el PRD retrocesos que no pueden soslayarse.

Por un lado, el Instituto Nacional de Elecciones (INE) es un error muy importante que representa un retroceso de proporciones que aún no entendemos del todo. Cito a José Woldenberg, una de las voces más autorizadas para hablar de este tema: “Me extraña que en una reforma constitucional, en lugar de establecer con claridad cuáles son las facultades de una autoridad y cuáles son de la otra, se multiplique la palabra podrá. Podrá, podrá, podrá. ¡Es potestativo desde la constitución! Esto no creo que nos vaya a ayudar a fortalecer el sistema electoral”.

El INE tiene errores por todos lados. En conjunto con la incertidumbre electoral, no es cierto que vaya a haber ahorros en el nuevo modelo. Por el contrario, especialistas universitarios e incluso consejeros electorales, han alertado que el sistema adoptado con el INE va incluso a costar más. Como señala el mismo Woldenberg en una de sus columnas recientes, “no hay ningún estudio que demuestre que el INE tendrá ahorros”. El Gobierno de Peña Nieto y su aliado el PAN, prometió ahorros por 11 mil millones de pesos. Lo que veremos en unos meses serán, por el contrario, excusas y coartadas que traten de justificar el incremento en el gasto electoral.

En el mismo sentido, el INE afecta profundamente el federalismo. Por más que al PRI no le guste, México es un país compuesto de estados libres. Una de sus principales funciones es administrar el
acceso a los cargos públicos, y la nueva estructura del INE vulnera profundamente el pacto federal. No hay que darle vueltas, desde Los Pinos creen que los estados somos “niños chiquitos”, que no sabemos cómo comportarnos y que necesitamos ser tutelados. Sólo hay que recordar que buena parte de la transición a la democracia en este país comenzó en los municipios y en los estados; es inadmisible que la fórmula de este Gobierno para corregir los vicios de nuestro federalismo, sea simplemente centralizar y quitarle atribuciones a los estados. Ya lo hizo en materia educativa y ahora en materia electoral. ¿Qué pasó en México que quienes antes defendían el federalismo ahora le dan la espalda? ¿No se acuerdan los panistas que una de sus banderas históricas fue precisamente la defensa del sistema federal?

Sin embargo, a pesar de que en el PRD creemos que el INE es un error que nos costará mucho al desparecer un IFE que había logrado cierto grado de credibilidad entre la población, también debemos admitir, como lo hice desde el inicio de mi intervención, que la reforma tiene avances. La reelección es el más importante de estos. A pesar de que la reelección venga con un candado negociado entre el PRI y el PAN para mantener sus cuotas de poder, esta reforma tiene la virtud de atacar uno de los tabúes más importantes de nuestra vida posrevolucionaria.

Hicimos una revolución que tenía como una de sus premisas la no reelección, sin embargo ese canon ideológico ya había quedado obsoleto. Una democracia moderna necesita el mecanismo de premio y castigo ciudadano que tiene la reelección como esencia. Ahora falta que la ley secundaria regule de forma adecuada su utilización para que no sea botín y monopolio de liderazgos caciquiles que se asienten prolongadamente en distritos con baja rendición de cuentas y poco acceso a la información. No descubrimos nada si decimos que la eficacia de la reforma política está directamente relacionada con su ley secundaria.

En segundo lugar, vemos con buenos ojos que el rebase de los topes de gastos de campaña sean una causal de anulación de una candidatura. Para ello, es fundamental que en las leyes que se derivan de esta reforma política, queden enmarcados los mecanismos necesarios para asegurar una fiscalización a priori y los criterios ciertos para el uso de esta disposición electoral. Dejar el reglamento con muchas vaguedades nos dejaría en el peor de los mundos, con la falta de inequidad electoral que hemos visto hasta el día de hoy y con la incertidumbre de un sistema que genera confianza electoral. En el mismo sentido, un punto clave para asegurar que todos los partidos y candidatos compitan en igualdad de circunstancias en una elección, es entender que buena parte del dinero que se gasta en las campañas son desviaciones de administraciones públicas. Mientras no les amarremos las manos jurídicamente a los funcionarios públicos, no importa que hagamos leyes muy complejas, al final con dinero en efectivo y sin dejar huellas, hay candidatos que logran gastar cifras que son imposibles de igualar por sus adversarios.

Nosotros nos comprometimos en ser una oposición responsable y siempre constructiva. Una oposición que hace del debate y del intercambio de ideas, sus principales argumentos democráticos. Sabemos que las reformas en una democracia plural como la nuestra no salen de un laboratorio ni son siempre las ideales. Sin embargo, el simple hecho de que rompamos con el mito de la no reelección, algo que el PRD ha pedido por décadas, es un paso que le puede dar mayor calidad al vínculo de representación entre ciudadanos y autoridades.

Por ello, aunque no estamos de acuerdo con las formas y estamos en contra de algunas de sus disposiciones, la ampliación de la rendición de cuentas a través de la reelección, así como el impulso a un mejor sistema de fiscalización que prevenga y no que reaccione, pueden ser elementos innovadores para nuestro sistema
electoral que apoyamos desde hace años y que incluso delineamos en nuestro programa legislativo. La reforma política nació con vicios, es incompleta y tiene errores, sin embargo una buena parte de ella retoma la agenda histórica de mi partido y de la izquierda.

Gracias

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REFORMA POLÍTICA ELECTORAL.- Diputada Celia Fausto Lizaola

Celia Fausto Lizaola

En la etapa moderna, de la historia democrática de nuestro País, han sucedido cuatro eventos sociales que modificaron la cultura política de los mexicanos y que por su relevancia, son objeto de análisis de la sociológica política. Los sucesos a los que me refiero, se han presentado de tal manera que entre uno y otro existe una interconexión indisoluble.

En primer término respecto del primer evento social, se debe recordar la intempestiva e inesperada participación ciudadana que concurrió a las urnas para elegir al Presidente de la República en julio de 1988; en ese hecho histórico la población burló todos los mecanismos de control gubernamental, se auto emancipó de la carga cultural por votar en automático a favor de los candidatos del Estado, en virtud de este acto masivo, el resultado de la contienda electoral fue muy parejo entre el candidato oficial y el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, como fue el candidato de una coalición de partidos y organizaciones ciudadanas y políticas, aglutinadas en el Frente Democrático Nacional; siendo de todos conocido que el partido de Estado, por la vía del fraude se impuso, violentando el marco legal y la voluntad ciudadana registrada en esa jornada.

En un segundo momento como resultado de ese lamentable hecho y dada la presión política a la que fue sometido el régimen de la dictadura perfecta, en los inicios de los años noventas del anterior siglo, se logra crear un organismo especializado y autónomo para la organización y sanción de las elecciones en el País, garante de la imparcialidad, legalidad e igualdad entre los contendientes, llamado Instituto Federal Electoral, integrado por un Consejo Ciudadano, en sustitución del ente dependiente de la Secretaría de Gobernación, mediante el cual el Poder Ejecutivo sancionaba las elecciones; siendo juez y parte de un proceso inequitativo.

Respecto de la tercera coyuntura como consecuencia de las dos etapas previas, en el año 2000 se experimentó un proceso de alternancia gubernamental, que en este caso, sirvió como una simulación del régimen democrático y fachada de un proyecto transexenal que tiene como objetivo envilecer a la sociedad en general y disminuir los derechos del ciudadano hasta niveles de pauperización; en fin, como quiera que haya sido el resultado de la actuación de gobiernos de alternancia, esta se considera como una etapa en el desarrollo democrático del País.

Finalmente se fue perfeccionando la actuación de la autoridad electoral, a través de la ciudadanización de los mandos e implementando reformas al Código Electoral que
hiciera efectivos los valores democráticos del juego limpio, estableciendo sanciones pecuniarias y corporales a los infractores de la normatividad; no obstante dichos avances, el gobierno en turno nunca ha dejado de ejercer presión para que los árbitros electorales actúen conforme a sus peticiones; quedando en evidencia el resultado de la estafa comicial del año 2006, cuya actuación cínica del gobierno en turno propició el segundo fraude electoral en contra de un proyecto de Nación de izquierda y en contra de la mayoría de los mexicanos que apostamos por un cambio de políticas públicas, de corte social más que tecnócratas.

Frente a este contexto es de lamentarse que hoy se nos presenta un proyecto de reforma electoral que trae aparejada una serie de inconsistencias, cuya implementación detendrá el avance hasta el momento logrado en materia electoral; toda vez que se vislumbra una fuerte tendencia al centralismo, en detrimento del Federalismo, por el que Ilustres Jaliscienses empeñaron su vida, como Don Prisciliano Sánchez, Ramón Corona, Santos Degollado, Ignacio L. Vallarta y otros tantos que desde el anonimato hicieron posible la división de Poderes en una Nación multicultural.

Esta reforma es distinta a todas las demás en un punto esencial, es decir: la intención. En la historia de las reformas electorales de la transición mexicana, el motivo tras de las mismas era generar condiciones de mayor equidad y justicia en las contiendas. Un aspecto que desnuda esta reforma es que no es lo suficientemente buena para ser aprobada por sus intrínsecas bondades.

Este no es un problema de congruencia. Tanto la izquierda como la derecha hemos pugnado por la descentralización del ominoso aparato electoral. Hace falta tener la memoria muy chata para olvidar como la Secretaría de Gobernación, controlaba las elecciones, previo a la transición. Esta reforma no regresa a ese oprobioso pasado, pero deja una clara tentación a la regresión.

Existe un artículo, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que olvidaron modificar, el artículo 40, en el que aún se establece que los Estados son libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior, al existir Institutos electorales de cuestionable imparcialidad y eficacia se decidió decapitar a todos y así considerar que los Congresos carecen de legitimidad para nombrar a los titulares de los organismos, dejando fuera la facultad de los Congresos para nombrar a dichos funcionarios.

Otro problema de esta reforma es que resulta un atentado a la certeza; uno de los preceptos elementales de la función electoral se encuentra en entredicho al dejar los detalles –donde a final de cuentas moran los demonios—en manos de la mayoría absoluta de la Cámara alta del Congreso de la Unión. La distribución de competencias y de presupuestos quién le paga a quién y cómo, no ha quedado lo suficientemente claro ni en el texto ni en los transitorios. Por lo que se le ha entregado al partido en el poder la alternativa para determinar estos y otros cruciales aspectos. El resultado significa la peor de las alternativas, nos encontramos ante una centralización imprecisa donde los beneficios de una clara cadena de comando y responsabilidad se diluyen, por lo menos hasta el momento.

Peor aún, se establece que habrá una facultad de ―atracción‖ de los procesos electorales locales cuando se perciba la intromisión de los poderes públicos, lo que no queda claro es cuál será el criterio para determinar la procedencia de esta curiosa facultad, lo que la convierte en la manzana de la discordia.

Se dice que la experiencia y el prestigio del IFE servirán de base para la institución mutante conocida como INE, con cabeza federal y cuerpos estatales, esto está aún por verse, lo cierto es que el IFE, tal y como lo conocemos está viviendo sus últimos días y a la fecha no contamos con la certeza de una institución mejor. Asistimos a un peligroso salto al vacío en nuestra incipiente democracia.

Hasta aquí, sólo he resaltado algunos aspectos de los que adolece ésta minuta, por lo que ahora resaltaré algunas bondades que contiene el proyecto de Reforma Constitucional; señalando que el tema de paridad de género para las candidatas y candidatos; el Partido de la Revolución Democrática ha practicado desde hace años la igualdad de derechos entre mujeres y hombres para acceder a todos los puestos de elección popular, en todos los órdenes de gobierno, reconociendo además a los Jóvenes y a los Indígenas; porque además, se contemplan las Candidaturas Independientes y se flexibiliza el porcentaje de petición ciudadana para conseguir la Consulta Popular.

En materia política, celebro que en esta minuta se contemple la desaparición de la PGR dando paso a una Fiscalía General con dos Fiscalías especializadas, una de ellas de delitos electorales y otra en Combate a la Corrupción, misma que la de la voz a propuesto para que se integre en Jalisco, espero que esto sea el espaldarazo que requerimos para hacer lo propio en materia de combate a la corrupción; otra excelente propuesta es la autonomía jurídica y económica del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social; el negro en el arroz de esta dos propuestas es que serán vigentes hasta el 2018.

Lamentablemente, el proyecto de reforma que está a discusión, es de un matiz variopinto, toda vez que siendo de intención bondadosa, la letra en su mayoría es nociva al fortalecimiento Republicano, no obstante, habiendo emitido mis críticos razonamientos y por el interés general votare a favor del proyecto y que la historia pase la factura a los promotores de tal involución democrática en nuestra Patria.

DIPUTADA CELIA FAUSTO LIZAOLA Guadalajara Jalisco a 9 de enero de 2014

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Los desencantos del PRI

Nunca en la historia, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se ha destacado por ser un partido de gobierno popular. Hablo de un estado de cosas en el cual difícilmente cabe la posibilidad de imaginar un futuro mejor. Imposible era pues, pensar que con el regreso de ese partido al gobierno federal y al gobierno estatal, -hace cerca de dos años- las cosas cambiarían. El regreso de dicho partido terminó siendo lo que muchos temíamos: la ratificación de un retroceso histórico.

Hoy día y pasadas las no menos desastrosas administraciones panistas, el poco glorificado retorno del PRI al poder se materializa en la vida diaria mediante una de sus más infames formas: la carestía. Vemos y escuchamos en todos los mercados de la ciudad y en las plazas públicas, la tribulación de las madres y los padres de familia. El dinero no alcanza para nada.

Poco a poco la resonancia de esa queja se ha venido expandiendo al grado que los mexicanos estamos hoy, más que ciertos de encontrarnos sumergidos de nuevo en un terrible estado de cosas por el que el nadie –en su sano juicio- ha votado. Incluso, la desesperación cunde en aquellos que en las pasadas elecciones optaron por dicho partido.

Hoy día la fórmula para reducirnos a la pobreza, es la dosificación del castigo mediante pequeños aumentos en todos los insumos de uso diario, en especial los hidrocarburos. De nuevo los mexicanos estamos obligados a postergar el sueño de algún día contar con un patrimonio. El panorama que nos ofrecen los gobiernos priístas desde siempre es el de la sobrevivencia, el de la precariedad, el de las limitaciones y el sacrificio. La palabra prosperidad está vetada para ellos.

A ese paso, en pocos años tendremos prácticamente a las tres cuartas partes de la Nación viviendo en condiciones permanentes de inestabilidad económica. No hay que ser un matemático de la sociología, ni brujo, ni adivino para imaginar por qué México está en la temible lista de los países al borde del colapso social para este año 2014, año que con tan negros vaticinios comienza.

Juan Carlos Guerrero Fausto
Presidente del PRD Jalisco

Publicado en http://www.cronicajalisco.com/notas/2014/4407.html